lunes, 12 de marzo de 2012

¡Che!: la particular interjección argentina


A la hora de caracterizar el habla de los argentinos, los extranjeros suelen elegir en primer lugar el vocablo che,  prefiriéndolo incluso al uso del pronombre vos  y a la llamativa pronunciación de las prepalatales en palabras como caballo,  yerba, etc.
 
Ángel Rosenblat, en “Origen e historia del che argentino” dice que el che argentino es un desarrollo del ¡ce!  español, antiguo y clásico, con que se llamaba, se detenía o se hacía callar a alguien. Ese ¡ce!  era la forma lexicalizada de la interjección consonántica st  o tst, que se remonta al st!  latino, documentado como llamada familiar de silencio, y ha tenido desarrollos paralelos en otras lenguas románticas.

Otras etimologías plantean un origen indígena -más precisamente araucano o pampa- del vocablo che,  que llegaría al español a través del gaucho, muy relacionado en el trato con los indios. En pampa, che  significa “gente, indio”. La principal crítica a esta postura es que no se documenta su uso como vocativo en ninguno de los dialectos araucanos.

En la variedad rioplatense, la partícula che  tiene un valor pragmático principalmente vocativo o apelativo, pero se dan otros usos. Los valores de che  son los siguientes:

Vocativo
¡Che!, ¿qué hiciste ayer? (vos); ¡Che, vamos al cine! (nosotros); ¡Che, vengan esta noche! (ustedes).

Apelativo
¡Che, vení!, ¡Che, pibe! ¿Qué hacés ahí?

Sorpresa
¡Che, qué hacés por acá!

Muletilla
¡Esto ya lo hablamos, che!

Queja
¡Che, qué desastre!

Como vemos en los ejemplos, el vocablo che es especialmente expresivo en situaciones muy variadas, por lo cual es difícil que un aprendiz de esta variedad del español pueda utilizarlo de manera adecuada según cada contexto y según las personas intervinientes en la comunicación.

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