miércoles, 4 de diciembre de 2019

Diferencias entre hay / está(n) para estudiantes de español


La forma impersonal del verbo haber
La forma hay es la forma impersonal del verbo haber en presente de indicativo. En los demás tiempos, la forma impersonal coincide con la 3ra. persona singular del tiempo correspondiente: había, hubo, habrá, etc.
La forma impersonal del verbo haber no tiene plural:
Había muchas personas en la fiesta.
*Habían muchas personas en la fiesta.

Usos de la forma impersonal de haber: obligación y existencia.
Obligación: hay que + infinitivo
Expresa la necesidad de manera impersonal:
Hay que limpiar la cocina.

Existencia
En este caso, a veces hay se puede confundir con el uso de está / están para localizar.

Diferencias entre hay / está(n)

Característica           
Hay
Está(n)
Forma
Es impersonal: en presente del indicativo tiene una forma especial (hay); en los demás tiempos coincide con la 3er. persona singular (había, hubo, etc.).

No tiene plural
Puede aparecer en cualquier persona y tiempo.






Tiene singular y plural

Uso
Sirve para hablar de existencia. Suele utilizarse la primera vez que se habla de alguien o algo para introducir un nuevo referente en el discurso.

Sirve para localizar en un determinado lugar una persona, un animal o una cosa que ya sabemos que existe, es decir, para localizar un referente que ya ha sido mencionado o cuyo conocimiento se supone.

Contexto

Puede llevar o no complemento de lugar.

Tiene que llevar siempre complemento de lugar



Ejemplos:
Había muchos alumnos en la clase.
El negocio de José está cerca del centro.
¿Hay alguien en casa?
¿Está Inés en casa?

Diferencias gramaticales entre hay y está(n)
La estructura con hay es impersonal, es decir, no tiene sujeto (a). Va seguida de un objeto directo, con el que no concuerda. La estructura con está(n) tiene sujeto con el que concuerda (b).
a) Hay varias personas en casa.
b) Juan y su hermano están en casa.

El objeto directo de hay suele ocupar la posición posverbal (c), a diferencia del sujeto de están(n), que, al ser una información conocida, puede ocupar tanto la posición preverbal como posverbal (d).
c) Hay perros en la calle. En la calle hay perros. *Perros hay en la calle.
d) Los perros están en la calle. En la calle están los perros. Están los perros en la calle.

El sujeto de está(n) puede ser un nombre propio, a diferencia del objeto directo de hay: no se puede dar un nombre propio a algo que aún no se sabe si existe o no:
¿Está Omar en la oficina? *¿Hay Omar en la oficina?

El objeto directo de hay puede ser precedido por:
  • Un, una, unos, unas.
  • Sin artículo para plurales de nombres contables (vasos) y singular de nombres no contables (azúcar).
  • Cuantificadores: numerales cardinales.
  • Cuantificadores de escala: (excepto todos, ambos y cada): muchos, bastante, pocos, nadie, algún, etc.
  • Qué.
Ejemplos:
¿Hay una farmacia aquí cerca?
Hay dos farmacias en el barrio.
No hay ninguna farmacia.
¿Qué hay de nuevo?

El  sujeto de están(n) puede ser introducido por:
  • El, la, los, las.
  • Demostrativos
  • Posesivos
  • Cuantificadores de escala: todos, ambos, cada.
  • Cuál.
Ejemplos:
El coche está en la puerta.
Este coche está mal aparcado.
¿Está abierto su negocio?
Todos están contentos.
¿Cuál prefiere, el gris o el azul?

martes, 3 de diciembre de 2019

Tipos de oraciones condicionales


Hay tres tipos de oraciones condicionales básicas encabezadas por la conjunción si que expresan diferentes períodos hipotéticos.

Oraciones condicionales del primer tipo
Estas oraciones expresan una condición de realización posible. La oración principal se refiere a un hecho real, futuro y probable.

Si + presente del indicativo + presente del indicativo
Si vienes temprano, cenamos juntos.

Si + presente del indicativo + futuro perifrásico (ir + a + infinitivo)
Si vienes temprano, vamos a cenar juntos.

Si + presente del indicativo + futuro imperfecto del indicativo
Si vienes temprano, cenaremos juntos.

Si + presente del indicativo + imperativo
Si necesitas cualquier cosa, llámame.

Oraciones condicionales del segundo tipo

Si + pretérito imperfecto del subjuntivo + condicional simple
Si vinieras temprano, cenaríamos juntos.

Se utiliza esta construcción para expresar una condición futura de realización poco posible o una condición presente de realización imposible. Por ejemplo, en la oración:
Si mañana vinieras temprano, cenaríamos juntos,
la condición tiene un valor temporal futuro y es de difícil cumplimiento (porque él trabaja mucho, porque es impuntual, porque nunca viene temprano, etc.).

En el caso de:
Si mi abuela estuviera aquí, estaría feliz,
la condición que se expresa es presente pero imposible porque mi abuela está muerta y no podría estar aquí.

Oraciones condicionales del tercer tipo
Este tipo de oraciones expresan una condición pasada de realización imposible y, por lo tanto, irreal.

Si + pretérito pluscuamperfecto del subjuntivo + condicional compuesto o pretérito pluscuamperfecto del subjuntivo.
Si hubieras llegado temprano, habríamos cenado juntos.
Si hubieras llegado temprano, hubiéramos cenado juntos.

El ejemplo describe una situación pasada que ya no puede cambiarse: no llegaste temprano y, por lo tanto, no pudimos cenar juntos.

Combinación del tipo 2 y 3

Si + pretérito imperfecto del subjuntivo + condicional compuesto
Si María fuera más responsable, habría conseguido el ascenso que buscaba.

Si + pretérito imperfecto del subjuntivo + pretérito pluscuamperfecto del subjuntivo
Si María fuera más responsable, hubiera conseguido el ascenso que buscaba.

En esta oración se combina una condición presente, que María sea más responsable (que no lo es), con una acción pasada que no se realizó: conseguir el ascenso.

Si + pretérito pluscuamperfecto del subjuntivo + condicional simple
Si ayer hubiera ido a mi clase de yoga, hoy no estaría tan contracturada.
En este ejemplo se combina una condición pasada que no se realizó (ir a la clase de yoga) y una posibilidad presente irreal (no estar contracturada).

Si hubiera estudiado más, pasaría el examen.
Aquí se combina una condición pasada que no se realizó (estudiar más) y una posibilidad futura poco probable (pasar el examen).


lunes, 2 de diciembre de 2019

Los adverbios muy y mucho para estudiantes de español


Las palabras muy   y mucho  son dos cuantificadores que tienen el mismo significado: expresan “cantidad grande” del elemento que introducen.
Sin embargo, a pesar de tener el mismo significado, su distribución y su forma son diferentes. Muy  es un adverbio. Mucho es adverbio cuando es invariable y adjetivo determinativo cuando concuerda con el sustantivo en género y número.

Diferencias entre muy  y mucho


Características
Ejemplos
Posición
Forma
Muy
Delante de adjetivos
Siempre invariable
Muy simpático
Muy altas
Delante de adverbios
Muy bien
Muy cerca
Mucho
Delante de nombres

Concuerda en género y número

Mucho calor
Mucha hambre
Muchos libros
Muchas páginas
Detrás de verbos
Invariable
Come mucho
Estudia mucho

Excepciones “aparentes”
Hay algunas palabras que pueden ser tanto sustantivos como adjetivos. En este caso irán precedidos de muy  cuando son adjetivos y de mucho cuando son sustantivos.
En la facultad hay muchos jóvenes.
Sus padres son muy jóvenes.
Hoy hace mucho frío.
Quiero agua muy fría.
Tiene muchos amigos.
Juan y yo somos muy amigos.

Muy  y mucho con los comparativos
Los comparativos mejor, peor y menor van precedidos de  mucho y no de  muy, mientras que inferior y superior se combinan siempre con muy  y no con  mucho.
Esta película es mucho mejor que la otra.
La inteligencia de Raquel es muy superior a la media.

Por su parte, el comparativo mayor  va precedido de mucho en estructuras comparativas, mientras que va precedido de muy  en estructuras no comparativas con el significado “de mucha edad”.
Sus hijos son mucho mayores que los míos.
Sus hijos son muy mayores.

Por su carácter comparativo, van también precedidos de mucho y no de muy  los adverbios antes y después.
Llegó mucho antes que yo.
Sucedió mucho después de que se fuera.

Fuente: Gramática de referencia de la lengua española. María Lozano Zahonero. Ed. Hoepli

martes, 20 de noviembre de 2018

Finalmente, al final, al fin y por fin


Final, en su función de adjetivo, indica que el sustantivo al que acompaña termina o pone fin a algo:
Empezó a leer el libro por el capítulo final. El sustantivo final tiene forma femenina que es la final, con el cual se designa la última o decisiva competición en un campeonato o concurso: Federer ganó la final del Abierto de Estados Unidos.

Finalmente es parte de una serie de elementos ordenados (temporal o lógicamente):
Primero pasó esto, después eso; finalmente aquello.

Por fin y al fin se utilizan generalmente para expresar que algo deseado largo tiempo se cumplió:
¡Qué bueno, pasó esto! ¡Por fin!

Al final se refiere a la parte final de un texto, o de una serie de hechos. No se interpreta en el sentido de conclusión de varios argumentos presentados:
En la película, dos hermanos comparten la misma mujer. Al final, los hermanos la sacrifican para poder continuar en paz.


martes, 6 de noviembre de 2018

Lo correcto es vámonos


Uno de los errores más frecuentes en el habla cotidiana es la pronunciación defectuosa de las palabras formadas por la conjunción de verbo + pronombre.

Con el pronombre proclítico (delante del verbo) no hay inconvenientes: nos vamos

Pero cuando el pronombre es enclítico (detrás del verbo), este pierde la s final y debe decirse vámonos. Es considerada vulgarismo la forma vámosnos. De igual forma se comportan otros verbos como: sentémonos, acordémonos, apurémonos, decidámonos.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Conque, con que y con qué


Conque
Conjunción consecutiva equivalente a así que, por consiguiente, por lo tanto, de ahí que, de modo que, etc.
El agua está muy caliente, conque mucho cuidado.
No tienes razón, conque cállate.
Estoy enfadado, conque déjame en paz.
No había nadie, conque me marché.

Con que
Preposición con + relativo que
Ese es el pantalón con (el) que saliste ayer. (= con el cual)
La seguridad con que lo dijo me desarmó.
La ayuda con que contaba, no llegó.

Preposición con + conjunción que
En este caso se utiliza como introducción en las oraciones subordinadas sustantivas.
Para mí es suficiente con que ustedes me comprendan (= basta con que).
Con que el examen sea en esta semana, es suficiente.

Con qué
Preposición con + pronombre interrogativo/exclamativo qué
¡Mira con qué se vino!
¿Con qué has hecho este dibujo?
¡Con qué seriedad trabaja!

lunes, 22 de octubre de 2018

La letra h: uso, reglas ortográficas e historia


Es la novena letra del alfabeto español, su nombre es hache (plural, haches) y no tiene fonema que la represente; de ahí su condición de “letra muda”, cuya presencia en las palabras de lengua española responde a razones etimológicas o tradicionales.
 
Se dice la hache, constituyendo una excepción a la regla que dice que los sustantivos femeninos iniciados con a tónica deben llevar el artículo masculino: el agua, el águila, el área.

Historia de la letra hache
La letra hache proviene del latín. Hasta el siglo XVI, en algunos casos, en la lengua castellana se pronunciaba la f inicial latina, con un sonido semejante a la h aspirada inglesa. Esta aspiración de la f pasó a representarse por la h, para más tarde transformarse en “letra muda”. La letra efe se mantiene en familias de palabras originadas de vocablos latinos: hierro, procede de ferrum y pertenecen a su familia palabras como herrería, herrero; pero también ferretería y ferruginoso.

Reglas ortográficas de uso de la h
Las palabras llevan h, cuando:
  • Comienzan con los diptongos ia, ie, ue, ui: hiato, hiena, huella, huir.
  • Comienzan con prefijos como helios, hemi, hepta, hidro, hiper, hipnos, hipo: heliotropo, hemisferio, heptágono, hidráulica, hipérbole, hipnosis, hipocresía.
  • Comienzan con histo, hosp, hum, horm, herm, holg: historia, hospital, humillar, hormona, hermandad, holgazán.
  • Todas las formas de los verbos: haber, hacer, hablar, hallar y habitar: habrá, halló, habita, hubo, hablaba, hiciste.
  • Llevan el diptongo ue precedido de vocal: ahuecar, alcahuete.
La h delante de los diptongos ue, ie
La letra u, antiguamente, representaba tanto el sonido vocálico como el consonántico. Para evitar confusiones, se adoptó la norma ortográfica de escribir h delante del diptongo ue para distinguirlo de la sílaba ve: hueco, hueso, huérfano. Si la palabra latina de la que deriva el vocablo no lleva h, parte de esa familia tampoco la lleva, excepto delante del diptongo ue, ie. Por ejemplo la palabra huevo procede del latín ovum, pero a esta familia pertenecen además oval, ovíparo, óvulo; huérfano procede de la voz latina orphanus, pero se escriben orfandad y orfanato; hueso proviene de la palabra latina ossum, por esto se escriben sin h óseo, osamenta, pero con h hueso.
En cambio, si la palabra latina original lleva h, se conserva en las de la misma familia: huerto (del latín hortus) hortaliza, hortelano, horticultura.

Palabras con h intercalada provenientes del latín y el árabe
Del latín: exhausto, exhibir, exhortar.
Del árabe: albahaca, alhaja, alhelí, almohada.

Palabras homófonas
Suenan igual, pero se escriben con y sin hache:
  • ora: del verbo orar
  • hora: parte del día
  • echo: del verbo echar
  • hecho: del verbo hacer
  • asta: cuerno
  • hasta: preposición
  • ojear: mirar
  • hojear: pasar hojas
  • ice: del verbo izar
  • hice: del verbo hacer