martes, 21 de enero de 2020

Exuberante se escribe sin “h”


Esta es la forma correcta de escribir esta palabra, y no *exhuberante, debido a que proviene de “uber: teta” que también da origen a ubérrimo, que equivale a “abundante, fértil”, y por lo tanto, no lleva hache. 


Es curioso comprobar cómo se desconoce la grafía de esta palabra que, según las estadísticas, ante la pregunta de dónde lleva la letra hache exuberante, ocho de cada diez personas responden entre la x y la u.

domingo, 19 de enero de 2020

¿Debe o debe de?


¿Cuándo utilizar cada una de estas construcciones?
 
Debe + infinitivo equivale a “obligación”, como por ejemplo: El niño debe estar en la escuela.
Debe de + infinitivo tiene valor de “suposición”, como en la oración El niño debe de estar en la escuela (supongo, no sé, no estoy segura).

Es por esto que no es correcto, cuando nos preguntan la hora y no tenemos un reloj a mano, decimos no sé, deben ser las nueve como si hubiese “obligación” de ello, en lugar de decir deben de ser las nueve, expresando nuestra “suposición” de la hora que es.

jueves, 16 de enero de 2020

El uso del artículo definido con las fechas: días, meses y años


Artículo definido y fecha
Para decir la fecha (día del mes o de la semana) no se usa el artículo.
Hoy es jueves.
Mañana es 18 de julio de 2012.
En los encabezamientos de las cartas, en las portadas de los medios de comunicación y en los calendarios, los nombres de los días de la semana no llevan artículo:
Viernes, 24 de octubre de 2004.

El artículo definido en singular delante del nombre de un día de la semana indica un día determinado, concreto, mientras que el artículo definido en plural indica periodicidad:
a) El martes y el viernes estaré en casa.
b) Los martes y los viernes estaré en casa.
En a) estaré en casa “este martes y este viernes”, mientras que en b) estaré en casa “todos los martes y todos los viernes”.

Uso del artículo definido el delante de los años
- Del año 1 al 1100, puede usarse o no el artículo aunque es más usual el empleo del artículo:
La romanización comenzó en el 218 a.C.
- Del año 1101 a 1999 no se usa el artículo:
Colón llegó a América en 1492.
- Del año 2000 en adelante se puede usar o no el artículo:
Dicen que el mundo se acabará en (el) 2012.
- Se prefiere la construcción sin artículo cuando los nombres de los años están precedidos de preposición y tienen función localizadora (en 1914, desde 1980, durante 1962, para 1920, por 1930).

El artículo con los años del siglo XX
En este caso se mencionan solo las decenas y el uso del artículo es obligatorio: es correcto febrero de 1962, pero para la decena lo correcto es febrero del 62.

martes, 14 de enero de 2020

¿Cien o ciento?: usos correctos

El numeral ciento, se apocopa delante de sustantivos masculinos o femeninos: cien empleados, cien veces.

Se usa la forma cien:
  • Para indicar el número 100.
  • Delante de mil, millón, etc.: cien mil.
  • En la expresión cien por cien (locución adverbial = “en su totalidad”). Es un italiano cien por cien.

Se usa la forma ciento:
  • Delante de cualquier número que no sea mil, millón, etc.: ciento tres.
  • En los porcentajes (%): el veinte por ciento. En el caso de 100%, sin embargo, es correcto expresarlo de tres maneras diferentes: cien por cien, cien por ciento y ciento por ciento.

sábado, 11 de enero de 2020

Usos del como: modal, comparativo, causal y condicional

La palabra átona "como" puede funcionar como conjunción, preposición o adverbio; introduciendo oraciones subordinadas.

El como en su función de adverbio relativo de modo, puede llevar como antecedente un sustantivo (La manera como baila Mariana no me gusta) o un adverbio (Pinté la cocina como tú querías).

Como conjunción introduce oraciones comparativas, causales y condicionales. Como preposición significa “en calidad o en concepto de”: Pusieron su casa como aval del préstamo.

Como modal
Introduce oraciones subordinadas adverbiales de modo (con indicativo o subjuntivo). El como modal toma su significado de un elemento que indica “modo” y que se encuentra, casi siempre omitido, en la oración principal (si aparece explícito se trata de una oración adjetiva o de relativo, y si se omite la oración es modal):
María habla (del modo) como (hablan) los andaluces.

Van entre paréntesis los elementos que normalmente se eliminan. En el ejemplo anterior, como indica una manera de hablar de los andaluces que es semejante a la de María.

Las oraciones adverbiales modales pueden reconocerse por su posibilidad de conmutarse por el adverbio así:
Hazlo como lo hago yo. Hazlo así.

Como comparativo
Introduce una comparativa de igualdad en correlación con tan o tanto. El como comparativo toma su significado del elemento que expresa cantidad en la oración principal:
Sabe tanto español como su hermana.

Frente a lo que sucede con el como modal, este elemento normalmente no se elimina. Justamente, cuando falta pueden surgir dudas:
Trabaja como su hermano.

Puede ser comparativo (trabaja tanto como su hermano) o modal (trabaja del mismo modo que su hermano).

Como causal
Introduce oraciones subordinadas causales, con el verbo en indicativo, antepuestas a la oración principal.
Como ellos traerán las bebidas, nosotros traeremos el postre.

La oración encabezada por como va siempre delante de la principal. Solo puede ir detrás si hacemos una pausa fuerte entre las dos oraciones y la causal acaba con una entonación ascendente que se representa en la escritura mediante puntos suspensivos:
Prefiero comer otra cosa; como el otro día me sentó tan mal…

En el resto de los casos cuando la subordinada causal se coloca detrás de la principal no admite como, sino que se construye con porque:
Me voy yo porque viene ella.

Para reconocer las oraciones causales con como se puede reemplazar como con porque, colocando la subordinada detrás de la principal:
Nosotros traeremos el postre porque ellos traerán las bebidas.

Como condicional
Introduce subordinadas condicionales antepuestas a la principal y con el verbo siempre en subjuntivo:
Como llegues tarde otra vez, no te espero.
Este como suele emplearse para expresar advertencias, amenazas o deseos:
Como no vengas ahora mismo, te quedas sin cenar.
Como consiga este trabajo, ya no tendré que preocuparme más por el dinero.

Se puede reconocer el como condicional sustituyéndolo por si y cambiando el verbo al modo indicativo:
Si llegas tarde otra vez, no te espero.

Como aproximativo
Puede aportar la idea de “aproximadamente” en compañía de otros elementos:
Parecía como que había bebido.
¿Como cuánto te costó?
Te estuve esperando como una hora.

viernes, 10 de enero de 2020

Lenguas que aportaron al español


Si bien el latín aportó las tres cuartas partes de las palabras que forman el castellano, hay otra cuarta parte que, debido a las numerosas invasiones sufridas por el pueblo de la Hispania, también aportó muchas voces a nuestra lengua madre. Son términos que, muchas veces, desconocemos que vienen de otras lenguas y se han integrado a la nuestra, no como sucede actualmente con los extranjerismos, sino desde los comienzos de la formación del español.

Elemento griego
Interviene en la composición de términos cultos, científicos, artísticos, eclesiásticos, etc.
Limosna (eleemosyne), apóstol (apóstolos), Biblia (biblion), fotografía (photós-graphein), meteoro (metéora), profeta (prophétes), etc.
Asimismo, por tradición se usan voces griegas para designar inventos y manifestaciones nuevas de la ciencia, tal como sucede con las palabras estereofonía, cinematógrafo, periscopio, filatelia, etc.

Elemento árabe
Forma parte de miles de palabras que comienzan con el artículo al, y en otras relacionadas con la guerra, el comercio, las ciencias y objetos de uso cotidiano.
Almacén (al mahzan), álgebra (al yebr), aduana (al divân), tambor (tambur), jirafa (zárafa), azúcar (súkkar), albóndiga (al búnduqa), etc.

Elemento godo o germano
Se lo encuentra en la formación de vocablos relacionados con la guerra y en muchos nombres de personas.
Grupo (kropf), guante (want), guerra (werra), orgullo (urguol); entre los nombres propios encontramos Enrique (Haimirich), Fernando (Firthunands), Ramiro (Ramaners), Gerardo (Ger-hard), etc.

Elemento vasco
Ha quedado en nuestra lengua en palabras como ama (amma), boina (boña), cencerro (zinzerri), gorra (gorre), izquierdo (ezker), además de algunos apellidos patronímicos terminados en az, ez, iz, oz y uz.

Elemento hebreo
Aparece en términos relacionados con la religión, topónimos y sobre todo, onomásticos, debido a la gran cantidad de nombres propios que figuran en la Biblia.
Pascua (pesaj), rabino (rabbí), sábado (sábbâth); entre los nombres encontramos Eva (Havva), Ester (Ishtar), Gabriel (Gabri-El), Isabel (Elisheba), etc.

Elemento americano
Son las voces que el conquistador español conoció cuando llegó al continente americano y, por supuesto, incorporó a su propio léxico.
Cacao, cacique, caimán, cancha, chocolate, loro, maíz, morocho, poncho, tambo, yacaré, yapa, etc.

Las lenguas modernas también aportaron algo de su vocabulario a nuestro idioma, y en realidad aún lo siguen haciendo a través de modernos vocablos que constantemente se incorporan al castellano; lo que ahora llamamos extranjerismos, mientras que en otras épocas se introducían por el uso de los distintos grupos de inmigrantes.

Del francés
Blusa (blousse), bufete (buffet), camión (camion), ficha (fiche), jardín (jardin), silueta (silhouette), etiqueta (etiquette), etc.

Del inglés
Esmoquin (smoking), túnel (tunnel), fútbol (foot ball), tranvía (tranway), cheque (check), etc.

Del italiano
Brújula (bussola), piano (pianoforte), espiedo (spiedo), espagueti (spaghetti), muzzarela (mozzarella), etc.

Del alemán
Bloque (block), cinc (zink), frac (frack), etc.

Además de las palabras que han aportado a nuestro idioma todas estas lenguas, existen otras que son propias del español y que se han formado a través del uso cotidiano; algunas son derivadas de voces de nuestro propio lenguaje; otras son combinaciones de elementos de distintos idiomas. Como ejemplo de estas combinaciones tenemos: ecografía (latín + griego), televisión (griego + castellano), alcaucil (árabe + español).

miércoles, 8 de enero de 2020

Adjetivos adverbiales


Estos adjetivos solo funcionan como modificadores directos del sustantivo. Van antepuestos y no son graduables ni aparecen en construcciones comparativas.
 
No atribuyen propiedades al sustantivo, sino que modifican la manera o intensidad con la que el concepto del sustantivo se aplica al referente.
Por ejemplo, comparemos estas dos oraciones:
La presunta asesina es Laura.
La asesina es Laura.
En estas dos oraciones el referente es Laura, sin embargo, el adjetivo presunta marca el grado de duda del emisor respecto a que el referente, Laura, sea efectivamente la asesina. Es decir, el adjetivo marca la manera o el grado en que el concepto de “asesina” se aplica a Laura.

Estos adjetivos en vez de enunciar una característica de un objeto modifican a los sustantivos como lo haría el adverbio correspondiente terminado en -mente. Por ejemplo, el supuesto asesino (la persona que supuestamente asesinó a…), el verdadero asesino (la persona que verdaderamente asesinó a…), etc.

Entre los adjetivos adverbiales, unos modifican la intensión del nombre, esto es: la manera o el grado en que el concepto del sustantivo se aplica al referente: el supuesto cómplice, la posible solución, etc.; otros asignan a esos nombres características modales o espaciotemporales (del mismo modo que los adverbios en -mente: mirada fría / miró fríamente), o incluso aspectuales (las reiteradas quejas).