miércoles, 30 de enero de 2013

Uso correcto de las preposiciones: la preposición de


Es junto con a, la preposición que posee una gama más amplia de valores y, en consecuencia, una de las más usadas.

Indica posesión o propiedad:
Aquella casa es de Mario.
Esta es la biblioteca más completa de la ciudad.
Los juguetes de Carmen.

Indica origen o procedencia:
Clara es de Roma.
Ayer regresé de mis vacaciones.
Las naranjas son de Valencia.

Materia, contenido:
Acércame una caja de cartón.
Me regaló un collar de perlas.
Comimos una deliciosa cazuela de mariscos.

El modo o manera de llevar algo a cabo:
Lo hizo de buena gana.
Se puso de pie cuando llegó el director.
Baila el tango de maravilla.

Tema:
Llevan toda la tarde hablando de fútbol.
Te estamos hablando de tu futuro.
Estoy leyendo un artículo de astronomía muy interesante.

El tiempo en que se está o se efectúa algo:
En verano, a las nueve aún es de día.
Mi hijo, los sábados, vuelve a casa de madrugada.

La parte que se toma de un todo:
Dame un poco de tu bocadillo.
Uno de ustedes es el culpable.
A mediados de mes ya no me queda ni la cuarta parte del sueldo.

Causa:
Bajo la lluvia temblábamos de frío.
Los espectadores se partían de risa.
La señora casi se muere del susto.

Cualidades:
García es un alumno de gran inteligencia.
Es lo que se llama un hombre de pelo en pecho.

Fecha:
12 de mayo de 1974. El uso de la preposición de es obligatorio antes del nombre del mes y del año.

Se coloca delante de nombres de lugares, como refuerzo:
Vivimos en la calle de Atocha.
Visitamos la ciudad de Buenos Aires.
En el cabo de Finisterre hay muchas tormentas.

En expresiones de queja, lástima, amenaza, o para destacar una cualidad, precedida de una interjección o de un adjetivo:
¡Pobre de mí!
El tonto de González.
El bueno de Juan.

Seguida de infinitivo puede expresar finalidad o condición:
Es el momento de hacerlo.
De ser cierto, esto se acabó.

Enlaza los dos miembros de algunas perífrasis de infinitivo:
Ya deben de estar cerca.
Has de hacer caso siempre a tus padres.

Antecede al complemento de numerosos verbos, nombres y adjetivos que exigen esta preposición:
En el pueblo se carece de lo más elemental.
Tengo ganas de un chocolate.
Mi hermana estaba deseosa de volver a casa.

La contracción del
Cuando la preposición de está seguida del artículo el, se unen en la contracción del:
La pared del cuarto es amarilla.

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