viernes, 24 de mayo de 2013

Clasificación de los marcadores del discurso: tipos, funciones y ejemplos

Los marcadores discursivos son palabras que no tienen significado por sí solas, sino que deben entenderse de acuerdo a las circunstancias del enunciado.
Los marcadores del discurso, también llamados enlaces extraoracionales o conectores, son invariables y no cumplen ninguna función sintáctica. Este conjunto de palabras se emplean para enlazar enunciados y poder entender lo que está diciéndose; es decir, facilitan la interpretación de los enunciados y la cohesión textual.

Los marcadores pueden ser conjunciones (que, pues, pero), sustantivos, adjetivos, verbos, adverbios o interjecciones (hombre, claro, ya, ¿eh?) o expresiones más amplias como por ejemplo: de verdad, con todo, desde luego.
Existen varios tipos y distintas clasificaciones de los marcadores del discurso en español. Aquí los clasificaremos en conectores discursivos y marcadores conversacionales.

Conectores discursivos

La función de estos marcadores es relacionar unos enunciados con otros y ayudar a comprender adecuadamente los mensajes.

Algunos conectores sirven para distribuir la información en forma ordenada; son los llamados estructuradores de la información (por un lado, por otro; en primer lugar, en segundo lugar; por último). Otros, los argumentativos, ayudan a la construcción de razonamientos (encima, por consiguiente) y un tercer tipo de conector, el reformulador, permite volver sobre lo dicho antes y mejorarlo (es decir, en otras palabras).


Estructuradores de la información

  • Ordenadores: indican apertura, continuidad o final. Por ejemplo: por una parte, primero, luego.

  • Comentadores: indican un cambio en el mensaje, con un nuevo asunto del que comienza a hablarse: pues bien, así las cosas, dicho esto.

  • Digresores: introducen comentarios laterales al tema principal del discurso: por cierto, a propósito, dicho sea de paso. 

Argumentativos

  • Sumativos: unen elementos que permiten llegar a una misma conclusión: además, igualmente, encima, para colmo, también, tampoco.

  • Contraargumentativos: relacionan dos informaciones contrapuestas: sino, por el contrario, no obstante, sin embargo.

  • Consecutivos: introducen la conclusión que se desprende de lo anterior: de ahí que, por tanto, por consiguiente.

Reformuladores

  • Explicativos: aclaran la información anterior: esto es, o sea.

  • Rectificativos: reemplazan una expresión anterior poco satisfactoria: mejor dicho, vamos, bueno.

  • De distanciamiento: admiten la información anterior, pero esta no es muy importante: en cualquier caso, de todos modos.

  • De generalización: indican resúmenes y conclusiones: en fin, en suma, en una palabra.

Marcadores conversacionales
Estos marcadores tienen como función organizar y relacionar las distintas intervenciones que se producen en una conversación.

  • Para abrir una conversación: son los que utilizamos para atraer la atención del interlocutor: buenos días, perdone, por favor, oiga, colega.

  • Para iniciar un tema: sirven para introducir el asunto una vez iniciada la conversación: bueno, bien, es que.

  • Para solicitar un favor: ya te digo, sin duda, por supuesto, ¿cómo no?, digamos que.

  • Para el cierre: bien, estupendo, vale, de acuerdo.

Existe un tercer grupo de marcadores discursivos que son los operadores modales. Este grupo es muy amplio, incluye los adverbios terminados en -mente (verdaderamente, seguramente) que pueden expresar probabilidad (probablemente, seguramente), señalar una duda (tal vez, quizá); pueden ser afirmativos (en efecto, ciertamente) o negativos (nunca, jamás). 

Hay otros que indican un cambio de situación (todavía, aún, por ahora), una cantidad (poco, demasiado) y otros que incluyen (incluso, hasta, siquiera) o excluyen (excepto, ni siquiera) un elemento.


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