lunes, 2 de abril de 2012

El aspecto léxico y gramatical del verbo en español

El aspecto de un verbo puede implicar un cambio o la ausencia de un cambio (madurar/estar verde); alcanzar un límite o carecer de él (llegar/viajar); realizarse de forma única o repetida (disparar/ametrallar); de forma permanente, habitual o intermitente (ser argentino/coquetear/parpadear).

El aspecto informa también sobre la extensión temporal de la acción. Puede indicar un período no acotado de tiempo, un intervalo acotado, un instante. Puede señalar la fase principal de la acción (el inicio, la fase media o final) o su intensidad.

Todo este tipo de información se manifiesta a través de diferentes procedimientos: puede estar en la raíz verbal, en ciertos morfemas derivativos (rever/ver), en la flexión (caminaba/caminó), en determinadas perífrasis (empezar a/acabar de, etc.).

El aspecto léxico del verbo
El lexema de los verbos transmite información aspectual relacionada con su significado. Esta información es el aspecto léxico del verbo y tiene que ver con la duración de la acción que describe, la delimitación, el cambio, la interrupción o continuidad de la misma. Existen diferentes parámetros para definir el aspecto léxico de un verbo: la duración, la delimitación, el cambio, la interrupción.

Parámetros del aspecto léxico
  • La duración
La acción que el verbo designa puede extenderse en el tiempo o terminar en el mismo momento en que se cumple. Por ejemplo, desde un punto de vista aspectual no se comportan de la misma manera los verbos partir y estudiar. El verbo estudiar es durativo: Julia estudió durante toda la noche. Partir es un verbo puntual: Patricia partió en el tren de las 12. Los verbos puntuales marcan el inicio o final de una situación.
  • La delimitación
En la oración Después de recibir el disparo, Juan murió, la acción se desarrolla hasta un punto más allá del cual no puede seguir. Por ejemplo, en Juana bailó durante toda la noche, la acción no tiene delimitación. Esta actividad carece de punto final, por lo que puede ser abandonada o interrumpida en cualquier momento.
  • El cambio
Hay verbos que designan acciones que son dinámicas, que implican un desarrollo o cambio de estado: despertarse, irse. Otros verbos describen situaciones que se mantienen estables a lo largo del tiempo. Por ejemplo: saber, ser.
  • La interrupción o continuidad
Hay verbos continuos que designan acciones que tienen lugar sin interrupción (vivir), otros describen acciones que tienen lugar por intervalos (comer).

El aspecto flexivo o gramatical del verbo
El aspecto gramatical se refleja en la flexión del verbo. El aspecto imperfectivo (vivía) enfoca el estado de cosas indicado por el verbo. El aspecto perfectivo (vivió) enfoca la acción de manera completa.

El aspecto flexivo tiene que ver con la manera en que el hablante enfoca un mismo hecho de la realidad. Por ejemplo:

a) Juan trabajó en esa empresa.
b) Juan trabajaba en esa empresa.

En a), el hablante considera la acción de manera complete y tiene en cuenta su finalización. Se podría agregar el modificador toda la vida. En b), el hablante focaliza el desarrollo de la acción sin considerar su final y, por eso, en este caso no se puede modificar con la frase toda la vida.

Podemos considerar el aspecto como una lente a través de la cual contemplamos una situación. Esta lente nos proporciona una determinada visión de esa acción representada por el verbo. Si la lente solo nos permite ver una parte interna de la situación y no el principio ni el final, hablamos de aspecto imperfecto. Si la lente, en cambio, nos permite ver toda la situación, desde su principio hasta su final, hablamos de aspecto perfecto.

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