jueves, 26 de abril de 2012

El género de los nombres propios no personales

No es fácil establecer una generalidad que abarque todos los sustantivos propios. Con frecuencia, el género depende del que posee el hiperónimo (palabra cuyo significado incluye al de otra/s = fruta respecto a pera y manzana). Así, por ejemplo, se dice un Ford o un Peugeot porque se trata de coches, pero se usa una Vespa o una Honda cuando se habla de motocicletas.

El sustantivo isla es femenino, entonces de dice las Galápagos o las Canarias; mientras que monte es masculino, por lo tanto se habla de los Apeninos o los Andes. También existen nombres de montes femeninos como la Carpintera (Costa Rica).
Los nombres de lagos, ríos, mares y océanos son masculinos: el Nahuel Huapi, el Po, el Mediterráneo, el Atlántico.
Lo mismo sucede con las siglas, el género, casi siempre, se toma del sustantivo de la primera inicial, como la ONU (por la O de organización) o el PD (Partido Democrático).

El género de los nombres propios de ciudades y países
En estos casos, existe una tendencia a usarse como femeninos los sustantivos que terminan en -a átona: Madrid es hermosa; Salta, la linda. Los nombres de países son masculinos (Panamá, Canadá), pero los de ciudades pueden ser femeninos (la Bogotá actual).
Los nombres que terminan en otra vocal o en consonante, generalmente, son masculinos: el Quito de hace unos años, mi recordado Montevideo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada