viernes, 24 de febrero de 2012

Los conectores de las oraciones subordinadas finales


El conector de uso más general es para (que), que solo posee valor final o intencionalidad cuando va seguido de un verbo. Si a para le sigue un sustantivo o equivalente, los valores que puede expresar son diversos, como utilidad, destino, destinatario, fecha futura.
Este cacharro no sirve para nada.
Pidieron unas pizzas para la cena.
He preparado una fiesta para ti.
Lo necesito para mañana.

En ocasiones, la causa y la finalidad coinciden, lo que ocurre cuando la razón de un hecho es el deseo o voluntad de alcanzar un fin. En ese caso, podemos utilizar por + infinito o porque + subjuntivo, lo que permite distinguirlo del valor causal, que siempre lleva indicativo:
Luchó para que esto no ocurriera.
Luchó porque esto no ocurriera (final).
Luchó porque no quería que esto ocurriera (causal).

A (que) se utiliza tras algunos verbos de movimiento que expresan una dirección del movimiento determinada:
Mañana iré a que me devuelvan el dinero.
El bombero subió a salvar a los heridos.

El conector que puede tener también sentido final cuando va seguido de subjuntivo, y se utiliza generalmente cuando en la oración principal expresamos un intento de influir en el oyente, por ejemplo, tras imperativo:
Trabaja, que no te tengan que volver a llamar la atención.

Los demás conectores finales están formados por un sustantivo que expresa la finalidad intencional, único valor que poseen:
Lo ocultó con la intención de que no pudieran encontrarlo.
Se ocultó a fin de no ser descubierto por el enemigo.

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